La Psicoterapia es un espacio para hacerse buenas preguntas

manuelita perez

Manuelita Pérez

Psícologo Clínico

Caminando por Berna me encontré con la Estatua de Albert Einstein sentado de espaldas a una de las vistas más hermosas de la ciudad.

Como era de esperarse, me fue imposible decirle que no a mi niña traviesa y tuve que sentarme a su lado e intentar que me «traspasara» o «contagiara» con, al menos, un poco de su inteligencia y jugar a  tener una charla con él.

Espero que el artilugio en algo haya funcionado. Pero poniéndome seria, es difícil seleccionar qué aprendizaje elegiría tomar de Einstein. Sin embargo, si debiera hacerlo elegiría la que es para mí una de sus frases más poderosas:

«Lo importante no es tener todas las respuestas si no hacerse buenas preguntas«

Para mí, esta frase resume el proceso terapéutico y nuestra posición ante la vida. A veces nos obsesionamos con tener respuestas a todo y esto no siempre es posible, tanto en la vida como en la psicoterapia.

Enfocarnos excesivamente en la respuesta, y principalmente en las respuestas rápidas, limita nuestro pensamiento y comprensión de la situación, de nosotros y del mundo, nos quita la posibilidad de profundizar y cuestionar.

Por eso, quienes asisten a psicoterapia buscando sólo encontrar soluciones rápidas y fórmulas mágicas sin tener la apertura a preguntarse, a asumir con curiosidad y actitud exploradora su proceso de autoconocimiento muy probablemente se vean destinados a repetir las mismas situaciones que les aquejan y afectan.

Tener la respuesta no nos garantiza el saber necesario sobre algo, sobre nosotros mismos o sobre lo que nos pasa (y hoy en día quizás esto se hace cada vez más evidente con tanta respuesta absoluta y rápida al alcance de un clic). Por ejemplo, sacar un «A» en un examen no garantiza que alguien realmente haya aprendido o integrado ese conocimiento.

Las respuestas viejas, repetidas e instantáneas sobre un problema nos mantienen atascados en él. De hecho, el mismo Einstein decía que «no podemos resolver un problema desde el mismo nivel de consciencia que lo creó«.

Desde esa postura, sólo en la posibilidad de ampliar nuestra perspectiva podemos generar formas creativas e innovadoras de afrontar una situación, y quizás sólo así podemos realmente elegir nuestras respuestas en la medida que probamos, intentamos, arriesgamos, evaluamos e inevitablemente aprendemos. Todo lo demás, muy probablemente entra en el terreno de la repetición y la reacción.

La psicoterapia es un espacio que impulsa a preguntarse

Profundizar en una herida emocional, en un patrón, en un dolor requiere primero preparar el terreno para poder habitar el territorio incómodo de la pregunta y en algunos casos, sostener aquellas que no tienen respuesta o al menos no la que deseamos. Sólo desde ahí tenemos la posibilidad de aceptar la realidad, de dar lugar a nuestra voz que muy probablemente se esconde detrás de respuestas prefabricadas y creencias asumidas como verdades.

Por eso, asumir un proceso psicoterapéutico es aceptar que muchas veces se abrirán más preguntas que respuestas y no por el hecho de «problematizar» todo si no porque abre la posibilidad que tantas veces tuvimos que desplazar, la posibilidad de permitirnos no saber y estar bien con eso, de querer descubrir, de querer conocernos, de desafiar el mandato para encontrarnos a nosotros mismos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más artículos

Scroll al inicio